Muchos profesores nos hemos educado y hemos educado teniendo casi como único “material multimedia” una pizarra y una tiza. Esta pizarra no se diferencia mucho de lo que hacían ya los primeros pobladores inteligentes de este planeta en sus cuevas.

Desde Altamira o más próximamente, desde la invención de la imprenta muchas cosas han cambiadoy la Ciencia y la Tecnología se han desarrollado extraordinariamente.

El empleo de la pizarra digital interactiva en el aula supone una ventana abierta al mundo, que permite compartir y comentar todo tipo de materiales y trabajos realizados por el profesorado y/o el alumnado y que actúa como germen de innovación y cooperación. Su disponibilidad en el aula va induciendo a una notable renovación de las metodologías docentes y de los procesos de enseñanza-aprendizaje y facilita el logro de aprendizajes más significativos y acordes con la sociedad actual.

La pizarra digital supone una fuente inagotable de información multimedia e interactiva disponible de manera inmediata en el aula (animaciones, simulaciones de fenómenos, ejemplos…) que permite aprovechar de forma didáctica muchos materiales realizados por profesores, alumnos y otras personas ajenas al mundo educativo.

El uso de la pizarra digital capta la atención, facilita la concentración de los estudiantes, los contenidos son más amenos, más atractivos, facilita la comprensión de los temas, etc, etc.

Por todo ello, este recurso tecnológico puede resultar de gran utilidad como herramienta didáctica para la atención a la diversidad.